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Conjuntivitis vírica: ¿Cómo es el tratamiento y cuáles son los síntomas?

Empezamos a notar picor, enrojecimiento, lagrimeo e inflamación en nuestros párpados.

La conjuntivitis vírica es una de las afecciones que más se ven las consultas de oftalmología durante los meses de otoño e invierno. Es un tipo de conjuntivitis, generalmente, no grave pero que sí requiere de tratamiento médico al tener un componente infeccioso y de fácil propagación.

La conjuntivitis vírica es una inflamación de la conjuntiva, que es la membrana mucosa transparente que recubre la parte externa del ojo y el interior de los párpados, y cuyo objetivo es la de proteger al globo ocular.

El tipo de conjuntivitis adenovírica, en su forma de queratoconjuntivits epidémica, se detecta fácilmente en la consulta de un oftalmólogo especialista, es áltamente infecciosa y puede llegar a desencadenar una fuerte sintomatología.

La causa de tipo de conjuntivitis es la infección de un virus, principalmente por el Adenovirus o el herpes Zoster, y suele cursar en ambos ojos tanto en niños como en adultos de forma aguda.

Tiene además mayor incidencia los últimos meses del año con la llegada del frío o bien en zonas con mayor humedad asociándose a procesos de resfriados comunes o catarrros.

No obstante, también puede ocurrir que en verano, lugares concurridos como las playas o piscinas sean propicios para el contagio por lo que es recomendable tomar algunas medidas de higiene: ducharse al salir y entrar del agua, usar gafas de baño, evitar compartir toallas o si somos usuarios de lentes de contacto no usarlas dentro del agua.

¿Cómo me puedo contagiar de conjuntivitis vírica?

El factor de riesgo principal principales para contraer una conjuntivitis vírica es la exposición a alguno de los virus mencionados anteriormente.

Esto puede ocurrir en este tipo de contextos:

  • Contacto con superficies como toallas, almohadas o maquillaje en zonas comunes con una persona contagiada.
  • Piscinas o playas.
  • Por una infección respiratoria.
  • No tomar las precauciones de higiene adecuadas a la hora de ponerse las lentes de contacto, por ejemplo cuando nos vamos de viaje, ya que de lo contrario se pueden desarrollar bacterias en las lentillas y éstas provocar infecciones en el ojo.

 

Síntomas ¿Cuánto tiempo duran?

La inflamación que produce una conjuntivitis vírica en la conjuntiva del ojo provoca hiperemia, lo que quiere decir que le da un aspecto de color rosado al producirse una dilatación de los vasos sanguíneos. Por tanto, este enrojecimiento del ojo es el principal y más característico síntoma de la conjuntivitis.  

Según la menor o mayor gravedad los síntomas pueden presentar una duración desde una a tres semanas.

Además, el paciente puede llegar a ser contagioso durante el periodo de incubación, uno o dos días antes de presentar cualquier síntoma.

No obstante, si se toman medidas precoces a las 24 horas de haber iniciado un tratamiento el paciente dejaría de ser portador de esta infección.

Síntomas habituales:

  • Quemazón.
  • Fotofobia.
  • Sensación de cuerpo extraño.
  • Secreción conjuntival.

Todo esto asociado, según el tipo de virus, a otros malestares como fiebre, dolor de cabeza o garganta.

¿Cuál es el tratamiento de la conjuntivitis víricas?

Aunque en la mayoría de casos, la conjuntivitis vírica no es grave y se suele resolver sin mayor complicación o incluso de forma espontánea, hay ocasiones en donde la sintomatología persiste y en los que sí es necesario un tratamiento.

Para ello, es oftalmólogo especialista es importante que averigüe la causa y determinar el tipo de conjuntivitis para una solución u otra.

Cuando se confirma mediante diagnóstico previo en consulta una conjuntivitis vírica, el oftalmólogo suele prescribir antibiótico en forma de colirios, lo que ayuda a prevenir futuras complicaciones y mayores molestias.

Este tratamiento suele ir acompañado de una rigurosa limpieza e higiene del ojo y zona palpebral con suero fisiológico y paños fríos, por su componente antiinflamatorio, varias veces al día para aliviar igualmente el escozor propio de esta infección.

A veces, cuando no está claro si se trata de una conjuntivitis vírica o bacteriana, el oftalmólogo recetará un colirio con corticoides durante un periodo corto de tiempo y continuos controles, sobre todo en aquellos pacientes cuya agudeza visual puede verse comprometida.

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¿Se puede prevenir?

La principal característica de la conjuntivitis vírica es que es fácilmente contagiosa y se propaga por el contacto.

Es decir, tan fácil como tocar con las manos una superficie u objeto que haya tocado una persona contagiada y a continuación frotarse los ojos.

Por tanto, las medidas de higiene son fundamentales, sobre todo si se convive con una persona que se conoce que tiene conjuntivitis vírica.

De esta manera, podemos intentar prevenir el contagio con las siguientes recomendaciones:

  • Lavarse de manera adecuada las manos con jabón neutro es una forma eficaz de protegerse del contagio, sobre todo, si convivimos con personas que tengan conjuntivitis.
  • Utilizar gafas de sol homologadas con filtro solar para rayos UV, así como las propias para natación o buceo.
  • No compartir cremas de sol, toallas de playa o sábanas.
  • Evitar usar el mismo maquillaje o cualquier producto cosmético con personas próximas con conjuntivitis.
  • No abusar de una exposición al sol de forma prolongada.

En cualquier caso, ante la duda o la aparición de algún síntoma que nos haga sospechar de tener conjuntivitis la mejor detección precoz pasa por acudir a la consulta de un especialista.