Dr. Juan Carlos Elvira, especialista de Retina y Vítreo

El responsable y coordinador de actividad del departamento de retina y vítreo de Oftalvist, el Dr. Juan Carlos Elvira, enfatiza la importancia del diagnóstico precoz como clave frente a la aparición potencial de una retinopatía diabética.

¿Qué es la retinopatía diabética?

Dr. Juan Carlos Elvira

Dr. Juan Carlos Elvira

La retinopatía diabética es una vasculopatía producida por el daño que la diabetes mellitus provoca a nivel de capilares y vasos sanguíneos. Sus consecuencias son muy diversas, aunque las más comunes, por un lado se producen alteraciones en la permeabilidad de los vasos retinianos, y por el otro, un déficit en el aporte sanguíneo o isquemia en áreas focales de la retina o globalmente en toda la retina. La mala vascularización produce daño tisular, y se liberan factores favorecedores del crecimiento vascular, que en última instancia pueden conducir a la aparición de hemorragias retinianas, vítreas o prerretinianas. Los casos más severos o muy avanzados, pueden ocasionar rotura de la retina o ceguera, respectivamente.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Podemos localizar o sospechar de la presencia de una retinopatía diabética si tenemos algunos de los siguientes síntomas:

  1. Borrosidad o pérdida visual.
  2. Miodesopioas (también conocida como “moscas volantes”).
  3. Combinación de los dos anteriores.
  4. Dolor ocular.

¿Cómo podemos obtener un diagnóstico fiable?

Para el diagnóstico de la retinopatía diabética, tenemos dos métodos. El más común, la tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite valorar el estado de la mácula de los pacientes, y la angiografía fluoresceínica para estudiar isquemias maculares.

Cuando no se trata de síntomas pasajeros hay que acudir a la cirugía ¿Podría enumerar los distintos tratamientos existentes?

Actualmente tenemos a nuestro alcance diversos tipos de tratamiento para combatir la retinopatía diabética:

  1. Panretino-Fotocoagulación con láser.
  2. Fotocoagulación con láser focal-rejilla.
  3. Fármacos antingiogénicos.
  4. Corticoides intravítreos.
  5. Cirugía vítreo-retiniana.

Cabe remarcar que los casos más severos pueden no alcanzar buenas visiones incluso en presencia de una buena cirugía y un buen resultado anatómico. De ahí radica la importancia de un diagnóstico y un tratamiento precoz.

 

 

 

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