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Síndrome del ojo seco

El síndrome de ojo seco, un desconocido molesto y crónico

El síndrome del ojo seco es una enfermedad ocular que actualmente no tiene cura.
En el ámbito laboral se asocia a nuevas formas de trabajo, con el uso creciente de pantallas, dispositivos electrónicos y condiciones medioambientales surgidas en los modernos diseños de oficinas y despachos.
Ante este contexto habitual en nuestra rutina laboral ¿qué tratamientos existen para prevenirlo?

 ¿En qué consiste el síndrome del ojo seco?

ojo seco, un síndrome desconocido y molesto

El síndrome de ojo seco (SOS) es una enfermedad de la superficie ocular. Es producida por un grupo diverso de enfermedades que ocasionan de forma común un déficit funcional de la lágrima. Actualmente no tiene cura, ya que se trata de una enfermedad multifactorial.

La denominación ha ido variando a lo largo de los años. Actualmente el término que utilizan los expertos es queratoconjuntivitis lagrimal.

Este término fue consensuado en abril de 2007 por el grupo de trabajo internacional del ojo seco: “enfermedad multifactorial de las lágrimas y de la superficie ocular que provoca síntomas de incomodidad o molestias, alteración de la agudeza visual e inestabilidad de la película lagrimal con daño potencial a la superficie ocular”.

Su prevalencia oscila entre el 10% y el 20% de la población, aunque en algunos países orientales puede llegar a un 33%.
Es común en población adulta europea, más frecuente en personas mayores.

Son múltiples los factores laborales implicados en el síndrome del ojo seco, pero los referidos de forma reiterada en la literatura médica derivan del trabajo realizado con pantallas y dispositivos eléctricos. Algunos autores lo han denominado “síndrome visual de los ordenadores”. Esta patología es común en los trabajos de oficinas y relacionado con las condiciones ambientales de interiores.

¿Qué tratamientos existen para prevenir el ojo seco?

El mejor tratamiento y más extendido es el uso de lágrimas artificiales. Su utilización no impide que se sigan produciendo las lágrimas naturales del ojo.

Es un remedio clínico importante que sirve para lubricar en la superficie conjuntival. Se utiliza en casos muy molestos como el pterigion (carnosidades en el ojo). Esta enfermedad hace cuando el paciente parpadea se produzca roce entre la lesión y el párpado, generando una inflamación.

En el postoperatorio de cirugías de cataratas, estrabismo, o glaucoma su uso también ayuda enormemente a disminuir el roce entre las superficies inflamadas del ojo y el resto de la conjuntiva.
Esta lubricación disminuye notablemente las molestias postoperatorias y favorece significativamente la recuperación.

Características más importantes de las lágrimas artificiales

  • Grados de viscosidad: la lágrima artificial está formada por un compuesto químico que se activa con el agua. Es capaz de mantenerse en la superficie del ojo por un tiempo determinado.
    Estos son los diferentes grados de viscosidad de estas lágrimas y sus diversas aplicaciones:
  1. Lágrimas muy viscosas o espesas: estas son las que mayor permanencia tienen en el ojo. Suelen ser la apropiadas para casos graves de sequedad ocular. Tiene algunos inconvenientes relacionados con su densidad. Pueden provocar sensación de cuerpo extraño y cuadros de visión borrosa.
  2. Lágrimas poco viscosas: estas lágrimas artificiales son bastante más cómodas y evitan la visión borrosa o la sensación de cuerpo extraño. No obstante, son mucho menos duraderas (entre 20 y 40 minutos aproximadamente en el ojo).
  3. Lágrima de suero fisiológico: esta es la lágrima artificial más líquida que existe y es para el uso de sequedad ocular leve.
  • Similar a la lágrima natural: lo primordial es que éstas cuenten con un parecido químico similar al de las lágrimas naturales. Para ello es fundamental lograr una presión osmótica óptima. No obstante, existen algunos compuestos que por ahora no hay forma de imitar de forma artificial (nutrientes, encimas, anticuerpos, etc..)
  • Esterilidad: las lágrimas artificiales tienen un problema grave añadido y es la dificultad a la hora de mantenerlas estériles.
    Estos líquidos suelen convertirse en un escenario perfecto para bacterias y gérmenes. En la actualidad, los fabricantes de estos productos optan por diferentes formatos para garantizar la máxima esterilidad posible. Por este motivo, se empezaron a comercializar en formato de monodosis, eliminando los conservantes. El problema es la poca duración que tienen. Hoy en día existe una lágrima artificial en formato similar al colirio pero sin conservantes de ningún tipo. Estos botes llevan un sistema específico de microfiltrado que no permite la entrada de gérmenes. Aunque si bien son las más cómodas, es cierto, que resultan caras y sanidad pública no las cubre.

Actualmente se está avanzando en la manera de paliar los síntomas del síndrome del ojo seco. El Instituto de Neurociencias de Alicante descubrió recientemente el papel de una proteína (TRPM8) en la regulación de los sensores que miden la hidratación de la película lagrimal. Por este motivo se están desarrollando fármacos que ayuden a restablecer la lagrimación en las personas afectadas por esta enfermedad.

 

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