Peeling químico

Peeling químico, ¿Qué es?

El peeling químico es un tratamiento de rejuvenecimiento de la piel en el que se le aplica una solución química con el fin de eliminar las capas superiores dañadas. Al finalizar el peeling, las capas de piel reveladas son mas nuevas y por tanto más suaves y jóvenes.

Por tanto, este procedimiento consiste en la aplicación de una solución química irritante sobre la piel que provoca exfoliación de las capas más o menos superficiales de la misma. La reparación con una nueva epidermis y un nuevo tejido conectivo dérmico consigue como resultado final un aspecto rejuvenecido de la piel. Según la profundidad alcanzada, se pueden clasificar en peelings superficiales, medios y profundos.

Los peelings químicos dermatológicos pueden mejorar de forma efectiva un gran número de imperfecciones cutáneas: líneas de expresión, arrugas, pigmentación irregular, cicatrices de acné, textura de la piel, etc. Las sustancias para realizar peelings químicos que han demostrado mayor eficacia han sido los alfahidroxiácidos (AHA) y, dentro de ellos, el ácido glicólico.

Además, el tratamiento se puede realizar a diferentes profundidades (suave, medio o profundo) en función de los resultados deseados, lo que se consigue usando una solución química diferente para cada caso. Los peelings químicos profundos tienen mejores resultados aunque conllevan un tiempo de recuperación más largo.

Resultados

Según el tipo de peeling escogido obtendremos unos resultados u otros:

  • Suave: mejora la textura de la piel y el tono, y se disminuye la apariencia de las arrugas finas. Los resultados serán sutiles al principio, pero aumentaran con futuros tratamientos.
  • Medio: la piel se notará notablemente más suave después del procedimiento, pero habrá que evitar la exposición al sol durante varios meses.
  • Profunda: mejoras inmediatas en las áreas tratadas aunque el tiempo de recuperación puede llegar a ser hasta de varios meses. En este caso deberemos proteger nuestra piel sol de forma permanente.