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Ojos con epífora


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Enfermedades oculares


   19/02/2026


Epífora: Causas y soluciones para el lagrimeo ocular constante



¿Sientes que tus ojos lloran sin motivo aparente de forma continua? Esta condición, conocida médicamente como epífora, es más común de lo que se piensa y puede afectar significativamente a la calidad de vida, causando desde visión borrosa temporal hasta irritación en la piel del párpado.

 

En Oftalvist, queremos explicarte de forma clara por qué se produce este lagrimeo excesivo y, lo más importante, qué opciones existen hoy en día para tratarlo con éxito.

 

El equilibrio de la lágrima: ¿Por qué se produce un lagrimeo excesivo?

 

La superficie de nuestro ojo necesita mantenerse constantemente húmeda para funcionar correctamente. Esto es posible gracias a la lágrima, que se produce en unas glándulas llamadas lagrimales.

 

Normalmente, existe un equilibrio preciso: se produce la cantidad justa de lágrima y, tras cumplir su función lubricante y de protección, esta se elimina a través de unos pequeños conductos en el lagrimal (los puntos lagrimales), drenando hacia la nariz.

 

La epífora aparece cuando este sistema falla. Esto puede ocurrir por dos grandes motivos: una producción descontrolada de lágrima o una obstrucción en su sistema de drenaje. Identificar cuál de estos dos problemas es la raíz del lagrimeo es el primer paso fundamental para encontrar la solución adecuada.

 

Principales causas del lagrimeo persistente

 

Para entender por qué te lloran los ojos, es útil conocer los factores más habituales que alteran el equilibrio lagrimal.

 

Irritación ocular y ojo seco (producción reactiva)


Puede sonar contradictorio, pero una de las causas más frecuentes de lagrimeo es el ojo seco. Cuando el ojo no está bien lubricado de base, se irrita.

 

Como respuesta, el sistema lagrimal se sobreestimula y produce una gran cantidad de lágrima "refleja" para compensar la sequedad, pero esta lágrima es de mala calidad y no se adhiere bien, por lo que acaba resbalando por la mejilla. Otras irritaciones como alergias, conjuntivitis o la presencia de un cuerpo extraño también pueden provocar este lagrimeo defensivo.

 

Alteraciones en los párpados o las pestañas


Los párpados actúan como "limpiaparabrisas" que distribuyen la lágrima y la conducen hacia los puntos de drenaje. Si el párpado está mal posicionado (por ejemplo, hacia afuera -ectropión- o hacia adentro -entropión-) o si las pestañas crecen hacia dentro y rozan el globo ocular (triquiasis), se genera una irritación constante y un lagrimeo reactivo.

 

Obstrucción de la vía lagrimal (drenaje bloqueado)


En este caso, el problema no es que sobre lágrima, sino que la que existe no encuentra salida. El conducto que va desde el ojo hasta la nariz puede obstruirse parcial o totalmente. Esto puede deberse a:

 

  • Envejecimiento: Es una causa común, donde el conducto se estrecha con los años.
  • Infecciones: Inflamaciones como la dacriocistitis (infección del saco lagrimal).
  • Factores congénitos: Algunos bebés nacen con el conducto lagrimal aún no desarrollado del todo, lo que suele resolverse espontáneamente.

 

Problemas de visión no corregidos


Forzar la vista debido a una graduación incorrecta de miopía, hipermetropía o astigmatismo puede provocar fatiga visual, lo que en ocasiones se manifiesta con un aumento del lagrimeo.

 

¿Cómo se diagnostica y trata la epífora en la actualidad?

 

El oftalmólogo es el especialista indicado para determinar la causa exacta de tu lagrimeo. Durante la consulta, realizará una exploración detallada que puede incluir la observación del parpadeo, la posición de los párpados, la permeabilidad de los conductos lagrimales y pruebas específicas para valorar la calidad de la lágrima.

 

Una vez identificado el origen, el tratamiento se personaliza para cada paciente. Las opciones son muy variadas y van desde las más conservadoras hasta las quirúrgicas:

 

  • Para el ojo seco o alergias: El tratamiento se centra en lubricar el ojo con lágrimas artificiales de calidad, controlar la inflamación con fármacos y evitar los alérgenos.
  • Para problemas palpebrales: La cirugía de párpados (blefaroplastia o corrección de ectropión/entropión) suele ser la solución más efectiva para recolocarlos y que vuelvan a cumplir su función.
  • Para la obstrucción lagrimal: Dependiendo del grado de obstrucción, se puede realizar un sondaje para abrir el conducto o una intervención más compleja llamada dacriocistorrinostomía (DCR) . Esta cirugía crea un nuevo camino de drenaje para que la lágrima pueda fluir desde el ojo hasta la nariz, solucionando el molesto lagrimeo de forma definitiva.

 

¿Cuándo deberías consultar a un especialista?

 

Si el lagrimeo es ocasional y desaparece solo, probablemente sea una reacción puntual sin importancia. Sin embargo, es recomendable pedir cita con tu oftalmólogo si:

 

  • El lagrimeo es constante y persistente en el tiempo.
  • Notas dolor, enrojecimiento, hinchazón o secreciones en el ojo.
  • El lagrimeo afecta a tu visión o a tus actividades diarias (leer, conducir...).
  • Observas que el problema empeora con el paso del tiempo.

 

En Oftalvist, contamos con especialistas en la unidad de oftalmología general y ojo seco que pueden ayudarte a diagnosticar la causa de tu epífora y ofrecerte el tratamiento más adecuado para decir adiós al molesto lagrimeo constante.

 



Fuentes:



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